Llevamos 5 días
de 2015 y el sol todavía no ha asomado por París. Es una de aquellas tantas cosas
que echamos de menos de Barcelona, y de ello nos dimos cuenta una vez más Elise
y yo durante nuestra última visita, los cuatro últimos días de 2014. Yo llegué
sumido en una especie de crisis existencial, de esas que la mayoría de la gente
atraviesa a los 16 años y yo a los 36, lo cual es relativamente jodido y
divertido al mismo tiempo, pues se supone que a estas edades la experiencia te
concede una mayor protección. Sólo se supone, porque a la experiencia puede
contrarrestarla cierto grado de inmadurez.
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| foto tomada desde la ventana de mi despacho. |
El segundo de los
cuatro días de nuestra estancia fuimos a un karaoke, después de la cena de
celebración (la tercera y penúltima) de
nuestra boda. Valga decir que hasta la fecha yo nunca había osado cantar en
público, soy de naturaleza aleatoriamente nerviosa y ese tipo de situaciones
suelen superarme. Me acordé de la primera vez que me llevaron a un karaoke en
París; fue en una cena de trabajo. En aquella ocasión, por triste que resulte
afirmarlo, no había bebido lo suficiente y me hicieron salir el primero, a
cantar a dúo con mi jefe un tema que traducido al español vendría a decir algo
así como “vais a saber todo sobre el pito (de los bebés)”. Como no tenía ni
puta idea de la melodía de la canción y mi francés aún no daba como para
aventurarme en lecturas improvisadas, sólo gesticulé y bailé con las manos en
alto estilo Bangui Bangui zulú brasileiro, tratando de evitar cualquier
parecido de mis gestos con un pene de neonato. Difícil, más teniendo en cuenta
que los videoclips de las pantallas de karaoke suelen haber sido ideados por Lucifer,
y en este caso los protagonistas eran unos dibujos animados de bebés virtuales
como dios los trajo al mundo, poco tiempo atrás, con caras impertérritamente alegres.
Creo que superé el mal trago con nota, y que mi jefe lo agradeció. Uno no
aprecia el kakaoke en país ajeno. A mí me la pelan bastante más Jean Jacques
Goldman, Pierre Perret o Johnny Hallyday que Sergio Dalma, Juan Luis Guerra o
Los del Río (sólo por el hecho de conocerlos menos). Esta teoría la refrendó
Elise, que sonrió y rió las 3 horas de cutrecanción española que se le vinieron encima, aderezados por los videoclips
del diablo. Y esta vez, después de 3 cervezas, 2 vasos de vino, 2 chupitos de
orujo de hierbas, un carajillo de baileys y un buen vaso de Cardhu sí canté.
Sufre mamón.
Con tal escenario,
Elisita y tanto sol, las crisis existenciales se difuminan, no sin dejar
cicatriz. Me estoy leyendo El Mundo de Sofía de Jostein Gaarder y Mientras
escribo de Stephen King, guías de filosofía y escritura para principiantes. De 36
anos.
Las pajaritas
vuelven a estar de moda.
Feliz 2015.

