Estoy de vacaciones, todavía un tanto cansado por el exceso
de kilometraje y todavía con la barba por afeitar.
Estoy de vacaciones y aun así, intento no apalancarme más de lo estrictamente recomendable y necesario, pues estoy de vacaciones. Debido a ello, ayer me fui a correr al parque de Montsouris.
Éste:
Me gusta decir “ir a correr” por lo sumamente estúpido que
suena, un sinsentido en toda regla, que, pese a serlo, no deja de ser un
ejercicio de lo más beneficioso, no sólo a efectos de salud física y mental,
sino como la mejor defensa posible: perseguir o escapar, depende de tu bando.
Montsouris es un parque situado al sur de París, concebido en 1860, de 15
hectáreas y denominado como un jardín o parque a la inglesa. Lo cierto es que
no corro mucho al aire libre, y como cualquiera que sea como yo, no sé cómo
hacer para dejar de ser tan flipado. El recorrido es de 1,5 kms, compuesto de un
recorrido plano que tiende cuesta abajo hasta llegar a un último tramo en el
que el camino pica seriamente hacia arriba; y ahí es donde me muero y vomito las vísceras, puesto que no
soporto que me adelanten. De ahí que fuerce mi ritmo para evitar que los que
allí se entrenan –entre los que se encuentran varios cassos– me sobrepasen.
Debido a ello sólo logo hacer 3 vueltas al recorrido.
Montsouris es uno de los 4 parques de entrenamiento de París en el que no se permiten ni la violencia ni las espadas. Parques pacíficos. Como lo oyen, es de locos, pero dicen que así los actos belicosos son mucho más espectaculares, dinámicos y sangrientos, después. Yo generalmente corro y me bato con mi camiseta del FC Barcelona de la temporada 2010-2011. Con el número 13 a la espalda.
Y sí, estoy de vacaciones, en casa. Tras pasar 9 muy buenos días en
Barcelona en los que cuadrar la agenda fue imposible, en los que no pude ver a
todo el que hubiese querido, pero en fin, todo se andará. Para estas cosas,
mejor no correr.

