A la izquierda y
tras la ventanilla ya se atisban las nubes parisinas, más espesas a cada kilómetro que me acerco. Regreso de París y en el aeropuerto he escogido la
ventanilla, en el asiento A. Podría haber elegido el F, que es desde el que
llegando del sur se suele ver la Tour Eiffel. En los primeros viajes así lo
intentaba, y hoy ya boff, me importa un pito. A Elise le pirran las fotos del
cielo y confieso que hasta la fecha nunca había hecho una foto dentro de un
avión, pues nunca estuve muy seguro acerca de cuando podía encender mi aparato electrónico Generalmente soy una persona lenta, y por tanto tardo mas en hacer las
cosas que hace el resto del mundo. Pero las hago. Y las hago todas.
En Madrid todo
sigue igual, el trabajo bien, el hotel muy bien, Alcalá de Henares muy
cervantino y los madrileños cada vez mas fachas, supongo que proporcionalmente
al carácter independentista que aumenta en Cataluña. A mí todo esto ya me da
igual, yo me fui; intento comprender la política de Hollande y el sistema de
pensiones y de la seguridad social en Francia. De los impuestos mejor ni
hablar.
Sé que hay gente que me lee desde Francia, y que por tanto no conoce la purria televisiva que damos en España. Bueno, aquí no hay diferencias, es Francia hay una bazofia de dimensiones similares; quizás con menos prensa del corazón, pero con mucho mas reality. Uno de los motivos por los que mudé y dejé mi vida barcelonesa atrás tiene nombre y apellido. Que me niego a escribir.
Sé que hay gente que me lee desde Francia, y que por tanto no conoce la purria televisiva que damos en España. Bueno, aquí no hay diferencias, es Francia hay una bazofia de dimensiones similares; quizás con menos prensa del corazón, pero con mucho mas reality. Uno de los motivos por los que mudé y dejé mi vida barcelonesa atrás tiene nombre y apellido. Que me niego a escribir.
Y tiene un
rostro.
Y tiene unos
abdominales que desenfunda a la menor ocasión.
Hijo de puta. El
no será màs mejol que yo en nada. Por tanto, y ahí lo dejo: el 31 de enero juro
subir una foto con unos abdominales, los míos propios, mucho más… ¡cuadrados!
que los suyos. Se va enterar este zafio villano delo que vale un ventilador
impulsado por peines.
Para acabar, y
tratando temas menos desagradables, tengo una apendicitis que a priori no precisará
cirugía. Sí, y resulta que a veces es tan solo una inflamación del órgano que según parece no importa una mierda –literalmente-,
pero que según algunos estudios posee la función de mantener la flora intestinal.
![]() |
| Mi intestino después de ir al McDonalds |
Un JA enorme. Esto me hace pensar
que, al contrario de lo que podamos imaginar, el intestino no sea más que una
larga y estrecha zona verde plagada de acacias, violetas, sauces llorones y,
cómo no, rosas. Muchas rosas. Sobre todo al alba.
Todo esto tiene,
por supuesto, un lado triste. Decirles a mis padres que los jardines de mis
intestinos no están siendo debidamente regados les pone tristes, por bonito que se lo
pinte. Entonces dicen que la distancia es difícil con un nudo en la garganta. Y
entonces todas las rosas se marchitan, cabizbajas.
No os preocupéis, aquí estoy a buen recaudo.







