vendredi 4 octobre 2013

Sur les vrais challenges de la vie

A la izquierda y tras la ventanilla ya se atisban las nubes parisinas, más espesas a cada kilómetro que me acerco. Regreso de París y en el aeropuerto he escogido la ventanilla, en el asiento A. Podría haber elegido el F, que es desde el que llegando del sur se suele ver la Tour Eiffel. En los primeros viajes así lo intentaba, y hoy ya boff, me importa un pito. A Elise le pirran las fotos del cielo y confieso que hasta la fecha nunca había hecho una foto dentro de un avión, pues nunca estuve muy seguro acerca de cuando podía encender mi aparato electrónico  Generalmente soy una persona lenta, y por tanto tardo mas en hacer las cosas que hace el resto del mundo. Pero las hago. Y las hago todas.

En Madrid todo sigue igual, el trabajo bien, el hotel muy bien, Alcalá de Henares muy cervantino y los madrileños cada vez mas fachas, supongo que proporcionalmente al carácter independentista que aumenta en Cataluña. A mí todo esto ya me da igual, yo me fui; intento comprender la política de Hollande y el sistema de pensiones y de la seguridad social en Francia. De los impuestos mejor ni hablar.

Sé que hay gente que me lee desde Francia, y que por tanto no conoce la purria televisiva que damos en España. Bueno, aquí no hay diferencias, es Francia hay una bazofia de dimensiones similares; quizás con menos prensa del corazón, pero con mucho mas reality. Uno de los motivos por los que mudé y dejé mi vida barcelonesa atrás tiene nombre y apellido. Que me niego a escribir.
Y tiene un rostro.
Y tiene unos abdominales que desenfunda a la menor ocasión.
 
Soy un melón
Hijo de puta. El no será màs mejol que yo en nada. Por tanto, y ahí lo dejo: el 31 de enero juro subir una foto con unos abdominales, los míos propios, mucho más… ¡cuadrados! que los suyos. Se va enterar este zafio villano delo que vale un ventilador impulsado por peines.





Para acabar, y tratando temas menos desagradables, tengo una apendicitis que a priori no precisará cirugía. Sí, y resulta que a veces es tan solo una inflamación del órgano  que según parece no importa una mierda –literalmente-, pero que según algunos estudios posee la función de mantener la flora intestinal
Mi intestino después de ir al McDonalds


Un JA enorme. Esto me hace pensar que, al contrario de lo que podamos imaginar, el intestino no sea más que una larga y estrecha zona verde plagada de acacias, violetas, sauces llorones y, cómo no, rosas. Muchas rosas. Sobre todo al alba.

Todo esto tiene, por supuesto, un lado triste. Decirles a mis padres que los jardines de mis intestinos no están siendo debidamente  regados les pone tristes, por bonito que se lo pinte. Entonces dicen que la distancia es difícil con un nudo en la garganta. Y entonces todas las rosas se marchitan, cabizbajas.
No os preocupéis, aquí estoy a buen recaudo.

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