mercredi 8 janvier 2014

Meilleurs vœux pour 2014

He escrito un texto. Lo he borrado. He escrito otro. Lo mismo una y otra vez. He sacado a relucir mis primeras incursiones en ópera y en el ballet, ambos desde un punto de vista de ejecución dinámico y risueño, dentro de lo posible. Luego lo he borrado porque no puedo pretender que conozco ambos géneros y criticar sendas obras, no tengo la capacidad. Ni el interés, quizás. Sin embargo me gusta el teatro, me gusta mucho y no lo sabía. Como las sopas espesas, como los quesos, como las salsas, como tantas otras cosas de las que antes renegaba y por las que ahora suspiro.

Plan B, la obra que más me ha gustado hasta la fecha. 


He vuelto a eliminar lo escrito y he apretado luego las teclas Control y Z al mismo tiempo, y así estamos de nuevo aquí.  Otra vez. No quiero escribir ningún manifiesto acerca de la felicidad, solo tengo ganas de seguir pulsando teclas durante un rato, de ponerme a trabajar un  par de horas luego, de hacer algo de ejercicio más tarde y de rebanarme los sesos para saber qué voy a prepararme de cena esta noche.  Supongo que entre sucesos me tocará tragarme el atasco de entrada a París. Es gracioso, la primera vez que volví a nuestro recién estrenado apartamento a Paris desde el trabajo fue un viernes. Tardé tres horas. Sentí miedo. Sin transporte público que constituyese una alternativa, aquello me pareció una tortura. Ni siquiera reparé en la Tour Eiffel, vestida de azul con unos zapatos llenos de coches estancados.

Y pienso que aquello sólo fue una advertencia, que solo ha vuelto a suceder una vez. Pienso que no es la Tour Eiffel lo que me importa.  En realidad me importa una mierda. Una puta y republicana mierda. Lo que más me gusta de lo que tengo en París es mi vida y sus alrededores, que la estoy construyendo con casi más cuidado que la misma torrecita, y esto no es solo una cuestión geográfica.

2014 se presenta como el año que más ilusión me hace de toda mi vida, quizás de todos los que he vivido el que más ganas tengo de vivir. Y sé que los siguientes pueden ser muy parecidos.  Lo sé y sobre todo lo quiero. No quiero que se muevan las cosas, quiero seguir evolucionando en torno a todo esto.



En febrero estaré en Barcelona, por fin de vuelta. En 2013 por motivos económicos y laborales pude regresar pocas veces, pero en este 2014 se me antoja como una visita periódica obligada. Esta vez doblemente obligada, pues la justicia me reclama en calidad de agredido denunciante, y me pregunto si el tío denunciado ese que me dio una patada en la boca mientras yo ya estaba sangrando en el suelo estará allí. Aún alucino con todo aquello, sigo sin creérmelo. Un tipo me toma por otro y me zumba hasta en el DNI. Lo más curioso es que si no me hubiera dado la patada en el suelo solo habría tenido contusiones y sangrado en la nariz, pero no se puede denunciar sin tener un parte de lesiones que alegue que se han practicado puntos de sutura. Los que me dieron en la boca, joder, me dolieron más que la patada en sí. Aunque bueno, lo mismo eso ahora también me importa lo mismo, otra mierda.

1 commentaire:

  1. La historia del franchute Alí,es digan de su propio capítulo... puedo decir franchute o ya ofende jajjajaa? Dudo que aparezca.Me encanta leer tu felicidad!!!!!

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