Se me había
olvidado cómo se llamaba mi bloggin'. Me ha costado un cojón encontrarme.
Hoy ya he
trabajado bastante. Para llegar a esa conclusión necesito, por regla general,
contar los mails de índole profesional que he escrito durante el día. Normalmente
considero que he trabajado bastante si he escrito más de 30 correos
electrónicos martes, miércoles y jueves, o más de 20 lunes y viernes. De hecho,
podríamos establecer la fórmula de medida de la productividad del trabajo
proyectado en términos de mails / día, cuyo resultado sería ponderable en
función del número de veces en que el superior jerárquico del sujeto aparece en copia, atenuándolo en base al número correos que han ido dirigidos directamente
a este. Toma genoma pastillas de goma.
Además estoy
cansado, este fin de semana ha sido tan intenso como digno de recuerdo, de
principio a fin. Y hoy, tras todo, pienso en los libros, sobre todo en los
libros que no he leído ni escrito, que son infinitos los primeros y muy pocos
los segundos.
Leer precisa de
un ejercicio de concentración que alcanzo en determinadas fases de mi vida, y
escribir requiere un humor que no se halla en sintonía con la concentración que
requiero para ello. Para escribir medianamente bien. No sé conjugar la
constancia con la creatividad. Sin embargo, pienso en las historias dejadas atrás
y sobre todo en lo que me espera por delante, y vislumbro un horizonte enorme. Además, es algo estúpido, pero he realizado
el ejercicio de contar cuántas páginas a la semana completaría con las patochadas
que escribo en los mails enviados durante ese lapso de tiempo.
A la semana
escribo 15 páginas, obviando los Bonjours y la formulas de educación obligatorias
en los mails escritos en francés. En 10 semanas escribiría las 150 páginas
suficientes para escribir una novela corta. Quizás iría bien para aquella
historia sobre aliens débiles mentales que invaden la Tierra que ideamos al
lado del Parc de la Villette. 10 semanas es una minucia temporal, menos que una
minucia. Es una mierducia.
Y es que otros saben de lo que hablo.
Y es que otros saben de lo que hablo.
| Hasta este punto he llegado yo en lo que a escribir una novela se refiere. |
Hoy ya he escrito
los 20 veinte mails que me eximen de cualquier culpabilidad, los veinte mails
capaces de silenciar esa voz subconsciente
que hace que me repita una y otra vez que rascarse los huevos a tal escala no está
bien, no está bien, no está bien. Además,
es lunes, uno que precede dos días que
han dado de sí más de lo que a priori podía esperar, y quizás por eso estoy tan
soberanamente cansado, tanto que no llego a establecer parangón alguno, y no sé si por falta de creatividad o de concentración.
Así que aquí me
planto.
Aucun commentaire:
Enregistrer un commentaire